miércoles, diciembre 13, 2006

Por la ranura izquierda del ojo

Tendría que regresar a esos días en que caerme era muy fácil, en que reir era igual a cualquier cosa, para saber lo que en este momento pienso exactamente al escuchar incesantemente los ruidos de la noche no tan noche y sentir el cuerpo entumeciéndose de estar así tanto tiempo, sin ganas de restaurarlo. A ver si acaso recupero un tono de todo este ruideral que ahora impera, que ya no me deja. ¿Cuando fue que se llenó todo? ¿Cuando fue que se fue todo?

Más valiera tener ligas por manos y trompos por pies, ser algo así como un thundercat o un bravestar cualquiera. Incluso tal vez unos objetos mal puestos, mal habidos, mal situados. Más valiera no ser nadie o sí serlo, vivir de lejos y correr con los brazos abiertos hacia el espacio incierto.

Que los suelos no hablen, no miren, no persigan.